Los desechos ambientales fácilmente pueden convertirse en combustibles en la selva.

En la última semana, 31 puntos de calor han sido identificados, principalmente en el centro y sur de Quintana Roo. Los desechos ambientales que fácilmente pueden convertirse en combustibles hacen que esas condiciones de calor y sequedad en partes de la entidad sean un tema de preocupación.

La Comisión Nacional Forestal (Conafor) explica que los puntos de calor son cualquier fuente que emita cierta intensidad de radiación y sea captado por los satélites, y no necesariamente significa que sean un incendio, pero sirven como sistemas de alerta para ubicar un posible desastre.

Del 17 al 25 de febrero, en Quintana Roo se han detectado 31 distintos puntos, casi en su totalidad en los municipios de Bacalar y Othón P. Blanco. También hay casos en José María Morelos, Felipe Carrillo Puerto y Puerto Morelos, este último en el norte de la entidad.

El monitoreo se realiza a través del Sistema de Alerta Temprana de Incendios Forestales de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), que se actualiza diariamente.

Por su parte, el Sistema de Predicción de Peligro de Incendios Forestales de México, un proyecto de la Conafor y el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, ubica en el centro y sur la mayor cantidad de puntos de peligro, tomando en cuenta las condiciones meteorológicas.

Pese a que no son, necesariamente incendios, estos casos preocupan a las autoridades forestales por la vegetación devastada que dejaron a su paso tormentas y huracanes que azotaron el año pasado a la entidad, ya que ésta se puede convertir en combustible.

El norte, el principal afectado por tormentas y huracanes

En 2020, los municipios ubicados en la parte norte de la entidad fueron los más golpeados por tormentas tropicales y huracanes.

En los primeros días de octubre, Gamma impactó con vientos de hasta 110 kilómetros por hora a Cozumel, Tulum y Solidaridad. A mediados de mismo mes, el huracán Delta llegó a Cozumel, Puerto Morelos y Benito Juárez con una fuerza de hasta 230 kilómetros por hora.

En tanto, a finales de octubre, Cozumel, Tulum y Solidaridad fueron nuevamente azotados por Zeta, que alcanzó vientos de huracán de hasta 175 kilómetros por hora.

Antes de eso, en junio, la tormenta tropical Cristóbal afectó a los municipios de Bacalar y Othón P. Blanco, principalmente con lluvias, aunque sus vientos también alcanzaron hasta 95 kilómetros por hora.

La interacción de esos fenómenos con la selva quintanarroense se convierten en un detonante para los incendios forestales, al caerse ramas y árboles completos que, al secarse se vuelven fácilmente incendiables, explicó por su parte Adrián Martínez Ortega, director de la Coordinación Estatal de Protección Civil de Quintana Roo.

“Es un tema preocupante por estar ligado directamente con la posibilidad de incendios forestales, pero por eso nos ocupa. Para ello también estamos pidiendo a los municipios, como primeros responsables para atender ese tipo de situaciones, reforzar los esfuerzos con información y capacitación a ejidos y comunidades”, destacó el funcionario.

Por su parte, Armida González Castrejón, del Departamento de Restauración y Protección de Conafor, informó que después del paso de un meteoro, personal de la dependencia se dedica a recoger los escombros vegetales y eliminarlos con quemas controladas.

Recientemente se realizaron trabajos, junto con personal de las direcciones de Protección Civil, en los municipios de Cozumel, Lázaro Cárdenas, Benito Juárez, Puerto Morelos y Solidaridad.

Sin embargo, comentó que ante la cantidad masiva de desechos originados por los huracanes, así como a las condiciones climatológicas que ocasionan la llegada de frentes fríos, que secan la vegetación, y ante la inminente llegada de la temporada de calor, la Conafor lanzó una convocatoria con los gobiernos municipales para integrar “una brigada de compensación ambiental”.

Las brigadas estarán conformadas por 15 elementos, provenientes de los ejidos y personal del gobierno municipal, quienes operarán por cuatro meses para apilar combustible y realizarán las quemas controladas, con asesores técnicos y el apoyo para el pago de jornales, de herramienta, de arrendamiento de vehículos y de equipo de protección.

Detalló que se tienen planeado la formación de seis brigadas de compensación ambiental, los deberán comenzar a operar en abril, para evitar que los desechos vegetales se vuelvan combustible que origine incendios forestales en época de calor.

Por edgar

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