El presidente brasileño viajará en Febrero a Hungría, Polonia y Rusia para contrarrestar la mala relación con los países alineados a la Unión Europea.

Jair Bolsonaro iniciará una gira internacional por diferentes países de Europa en donde será recibido por diferentes líderes de ultraderecha. El viaje se produce en momento crítico de la gestión de su gobierno y en el inicio de un año electoral que proyecta una derrota con Lula.

El líder brasileño tendrá tres destinos claves: Polonia, Hungría y Rusia. Los dos primeros forman parte del bloque euroscéptico dentro de la Unión Europea y son liderados por dos figuras vidriosas para Bruselas como Víktor Orbán (Hungría) y Andrzej Duda (Polonia) .

El húngaro estuvo presente en la asunción de Bolsonaro en 2019. En ese momento, el líder brasileño dijo “es un país soberano que no está gobernado por ONG internacionales, promueve el liberalismo económico. y mantener sus tradiciones. Hungría, que se liberó del comunismo, y los países de Visegrado (Polonia, República Checa y Eslovaquia) serán sin duda fuertes aliados de Brasil”. Ahora va por su cuarto mandato en abril e impulsa un plebiscito contra “el adoctrinamiento de género en las escuelas”.

Polonia también es epicentro de políticas conservadoras que defiende Bolsonaro sobre todo contra el aborto o iniciativas vinculadas con las políticas de género.

Pero el plato fuerte será en Moscú con un encuentro con Vladimir Putin que el gobierno de Brasil espera que sea con honores. El momento de la recepción de Putin a Bolsonaro se produce en plena escalada de tensión con Estados Unidos por la crisis en Ucrania.

Esto no es dato menor, dado que la relación de Bolsonaro con Biden es mala y en Planalto aseguran que los Demócratas jugarán a favor de la candidatura de Lula en octubre de este año. “No tiene nada que perder y refuerza su núcleo duro”, revela una fuente diplomática de Brasil.

El analista y politólogo brasileño, Marco Bastos, explicó a LPO que “los destinos de la gira (Rusia, Hungria y Polonia) son todos países del bloque anti-aborto creado en 2020, el Consenso de Ginebra. Ese viaje servirá a Bolsonaro solamente para reforzar sus atributos de conservador ante su base electoral. Mire algo interesante, en términos de comercio exterior, Hungría y Polonia sumados son aproximadamente el 0.5% del total de las exportaciones brasileñas. No hay ninguna prioridad material en esta gira. Si el comercio exterior fuera relevante para Bolsonaro hubiese ido a Bolivia o Perú, que solos, tienen más comercio con Brasil que Hungría y Polonia. El tema es que Bolsonaro va a viajar por Orban y por Duda, no por las relaciones interestatales”.

“¿Qué beneficios les trae teniendo en cuenta el año electoral? Es una campaña basada en la guerra cultural. Eso sirve al lunatic fringe, que son entre el 15% y el 20% del electorado”, añadió.

Sin embargo, dice Bastos, “encuentro difícil de que un elector de escasos ingresos, aunque sea conservador en temas valoricos termine convencido de votar a Bolsonaro en octubre porque Bolsonaro es un líder anti-aborto, las principales preocupaciones inflación y al desempleo. Asi que encuentro pocos beneficios electorales en este viaje para Bolsonaro”.Otra fuente consultada por LPO asegura que “Bolsonaro está en momento delicado y necesita buenas noticias. No creo que lo logre pero buscará en el apoyo internacional un punto de apoyo que le está faltando”.

Uno de los armadores de la gira es su hijo menor y diputado, Eduardo Bolsonaro (el Presidente intentó designarlo como embajador en Estados Unidos pero no cumplía con los requisitos diplomáticos para el cargo), que oficia como Canciller paralelo en las relaciones internacionales con grupos de ultraderecha en todo el país. Fue quien gestó el arribo del líder de Vox, Santiago Abascal, el mes pasado que incluyó una reunión con su padre en Brasilia y suele celebrar las victorias de la extrema derecha en diferentes lugares del planeta.

También, el menor de los Bolsonaro es admirador de Trump y uno de los discípulos de Olavo de Carvalho, gurú bolsonarista recientemente fallecido.

Para Marcos Bastos, el viaje confirma la teoría del aislamiento: “Mire los países signatarios del Consenso de Ginebra: Egipto, Pakistan, Belarus, Sudán, Indonesia…son varias dictaduras o países que persiguen minorías religiosas y sexuales. Estar en este fuero es estar de espalda para la secularización de las sociedades occidentales y la revolución femenista de las últimas décadas. Es un lugar de retraso, por ende de aislamiento”.

En cuanto a Putin, el analista plantea que “la extrema derecha occidental tiene un caso de pasión con el hombre fuerte ruso. Putin sin remera tomando un urso por el cuello es una imagen de masculinidad tradicional que a Bolsonaro le encantaria cultivar. Putin va a recibir visitas de los gobiernos de Brasil y Argentina en las próximas semanas, lo que es una señal de prestigio que le va a sumar en este momento de alta tensión, pero en términos prácticos, no veo en que Bolsonaro y Fernandez le puedan ser útiles”.

“Brasil y Argentina son irrelevantes en la geopolitica euro-asiatica. Ademas, Rusia es una potencia militar, pero en terminos economicos es un exportador de commodities y listo, no tiene mucho para aportar en terminos de las necesidades de financiacion externa del desarrollo de Brasil y Argentina”, culminó.

Lo cierto es que la caída de Trump en 2020 dejó a Bolsonaro aislado en términos internacionales y en este momento mantiene tensiones muy fuertes con Estados Unidos y los principales países europeos por su política ambiental y el escepticismo que profesa sobre los organismos multilaterales como la ONU o la OMS.

Como contrapartida, Lula es recibido como jefe de estado en Alemania, Francia y España y prepara un viaje a México y Estados Unidos en donde barajan tener reuniones con altas autoridades, lo que dejaría a Bolsonaro en un lugar demasiado incómodo para afrontar su pelea electoral.

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