En el tercer trimestre el gobierno realizó distintas operaciones para refinanciar la deuda y hacer frente a las condiciones de mercado, lo que le ha permitido cambiar plazos de vencimiento.

El Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (SHRFSP), la deuda, en su medida más amplia, registró a septiembre de este año un saldo de poco más de 12.6 billones de pesos, lo que representó una disminución de 1.2% en comparación con el mismo mes del año pasado, de acuerdo con los últimos datos divulgados por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

De esta manera el SHRF se ubicó en 48.5% del Producto Interno Bruto (PIB). Esto, a consideración de Hacienda es coherente con su estimado para el cierre del año de 51%, menor al nivel de 52.4% que se registró a finales del 2020.

La deuda pública mantiene una trayectoria sostenible sin sobrepasar los techos de endeudamiento aprobados por el Congreso”, indicó la dependencia a cargo de Rogelio Ramírez de la O.

El año pasado, la crisis causada por el Covid-19 impactó el SHRFSP, el cual llegó a un nivel histórico ante la contracción de la economía mexicana y la depreciación del peso frente al dólar.

Ahora, con la recuperación de la economía y un tipo de cambio más estable, la dependencia espera que la deuda se mantenga en un nivel de 51% no sólo este año, sino hasta el 2027, es decir, aún para el próximo sexenio.

El SHRFSP toma en cuenta la deuda del sector público presupuestario más las obligaciones financieras del Instituto Para la Protección al Ahorro Bancario (IPAB) y el programa de apoyo a deudores.

Asimismo, contempla las obligaciones de los Proyectos de Inversión de Infraestructura Productiva con Registro Diferido en el Gasto Público (Pidiregas), las obligaciones derivadas del llamado Fideicomiso de Apoyo para el Rescate de Autopistas Concesionadas (FARAC) –hoy FONADIN– así como el patrimonio de las instituciones de Fomento

Financiamiento a menor costo

“Las acciones realizadas durante el tercer trimestre del 2021 se han enfocado en financiar las necesidades financieras del Gobierno Federal al menor costo posible y un bajo nivel de riesgo dadas las condiciones de los mercados financieros, además de promover un manejo eficiente de la liquidez”, explicó Hacienda en su reporte.

Hacienda destacó que durante la pandemia México ha tenido acceso permanente a los mercados internacionales y locales, lo que ha permitido al gobierno hacer frente a la volatilidad que se presentó en los mercados durante ese periodo.

Al mismo tiempo, se pudo aprovechar el ambiente de tasas bajas para mejorar el costo de financiamiento.

En el tercer trimestre del 2021, el gobierno realizó distintas operaciones para refinanciar su deuda y hacer frente a las condiciones de mercado actuales, tanto en el mercado externo como el interno, lo que le ha permitido cambiar plazos del pago de la deuda y así, tener liquidez.

Además de ciertas permutas que hizo Hacienda, en el tercer trimestre destacó la creación de los Bondes F, los cuales entraron a sustituir a los Bondes D con el propósito de tener referencias más líquidas.

Este nuevo instrumento está referenciado a Tasa de Interés Interbancaria de Equilibrio (TIIE) de fondeo a un día hábil, la cual es publicada por el Banco de México (Banxico).

En meses pasados se informó que Banxico trabajaba de la mano con la SHCP para que las emisiones de deuda utilizaran la nueva TIIE de fondeo como tasa de referencia para sus operaciones.

Esta TIIE fue creada en línea con la aparición de nuevas tasas de referencia a nivel internacional con el fin de evitar la manipulación de éstas ante los escándalos que hubo alrededor de las tasas Libor.

Ante esta controversia, los bancos centrales de diversos países publicaron sus nuevas tasas para reemplazar las tasas Libor a finales de este año.

Saldo interno creció; externo disminuyó

Al desglosar la deuda mexicana, se observó que el saldo interno y externo presentaron comportamientos diferentes en el mes, en donde el primero registró un incremento mientras que el segundo disminuyó.

En el caso del saldo interno, que contempla el financiamiento que se obtuvo en el mercado doméstico mediante la colocación de valores gubernamentales y créditos directos con otras instituciones en pesos, se ubicó en 8.3 billones de pesos, 9.1% mayor que en septiembre del año pasado.

Este aumento se entendió por el incremento en la deuda presupuestaria, es decir, la que contratan el gobierno federal, así como los organismos y empresas públicas. En septiembre, sumó poco más de 7.4 billones de pesos, 11.7% más en comparación anual.

Por su parte, el saldo externo que se refiere a la deuda contratada con entidades financieras del extranjero y que se emiten en moneda diferente a los pesos, se ubicó en 4.2 billones de pesos, 16.8% menos que en su nivel de septiembre del 2020.

Al interior se observó que todos sus componentes mostraron disminuciones en el periodo, siendo la deuda no presupuestaria –en donde se encuentran los Pidiregas y la deuda de la Banca de Desarrollo y Fondos y Fideicomisos– la que más disminuyó, con una tasa de 18.6 por ciento.

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