El presidente del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Alejandro Moreno, dice que las grabaciones “están editadas” y denuncia que es víctima de una “guerra sucia”

Acusaciones de espionaje, filtraciones de audios comprometedores, denuncias contra rivales políticos, apertura de investigaciones en el órgano electoral, descalificaciones, amenazas… El debate político en México ya ha adquirido el tono propio de la víspera de una gran cita con las urnas.

El próximo día 5 de junio, los mexicanos renuevan seis gobernaturas y la oposición llega a la cita noqueada tras la filtración de unos audios que comprometen al presidente del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Alejandro Moreno, Alito.

El ataque contra el líder opositor ha llegado desde su natal Campeche, el mismo estado que gobernó hasta el año 2019, antes de dar el salto definitivo a la política nacional. Su sucesora en el cargo, la actual gobernadora Layda Sansores, del partido oficialista Morena, ha destapado el escándalo, que ha sacudido la campaña electoral.

En las últimas semanas, la líder morenista ha compartido varios audios en los que, presuntamente, Alito sugiere “matar de hambre” a los periodistas, ordena el reparto de comisiones, lamenta la falta de donaciones de empresas multinacionales a su partido y ofrece su avión privado a su cirujano plástico: “Tú dime con quiénes quieres ir, cuatro, cinco, yo te pongo mi avión. Te las vas a pasar de huevos. (…) No te preocupes, te la vas a pasar increíble”.

“Oye, este hijueputa de Alexandro Arceo, le voy a mentar la madre el lunes. Dile que me traiga mi maletín. Yo siempre les he dicho, el que se pase de verga, una verguiza (paliza) salvaje”, sigue el mismo audio. “Nada más te voy a dar un dato: a los periodistas no hay que matarlos a balazos papá, ¡hay que matarlos de hambre!“. Estas últimas palabras han generado especial indignación en un país que atraviesa una grave crisis de inseguridad en materia periodística: 11 comunicadores han sido asesinados en lo que llevamos de año.

“SON GRABACIONES EDITADAS”

El líder del PRI ha rechazado por completo las acusaciones y ha denunciado que el partido Morena “ha emprendido una campaña para desprestigiarme, publicando audios que a todas luces son grabaciones ilegalmente obtenidas y vilmente editadas a fin de componer frases y conversaciones que no existieron”. El pasado martes, Alito contraatacó en la guerra de audios filtrando a su vez una llamada con el senador Manuel Velasco, donde éste le informa de amenazas por parte de López Obrador. “Si no jalas se van a ir con todo“, advierte a Moreno una voz identificada como la de Velasco (del Partido Verde).

Alito también ha sido señalado por supuestamente haber presionado a un proveedor para que regale a su partido “100.000 gorras” o haber lamentado que la multinacional Cinépolis solamente les hubiera entregado donaciones por valor de 25 millones de pesos (1,25 millones de dólares): “Es para que den 300 cabrón, ellos tienen desarrollos, tienen varios negocios, tienen clase”. Otra de las filtraciones salpica al español Antonio Solá, uno de los consultores políticos más prestigiosos del mundo con más de 450 campañas electorales a sus espaldas.

En medio de la guerra abierta que mantiene el gobierno de AMLO contra el Instituto Nacional Electoral (INE) -al que acusan de ser partidista- los consejeros del organismo rector de los comicios han encontrado la excusa perfecta para demostrar al oficialismo su independencia del poder político: abrir una investigación contra Alito para determinar si hubo “conducta indebida”.

En paralelo, la gobernadora de Campeche ha denunciado al líder opositor ante la Fiscalía General de la República por “enriquecimiento ilícito” y no descarta incluir más adelante otros cargos como “cohecho y asociación delictuosa”.

Escoltado por los otros dos líderes de la alianza opositora Va por México, Marko Cortés, del conservador Partido Acción Nacional (PAN), y Jesús Zambrano, del izquierdista Partido Revolucionario Democrático (PRD), Moreno ha tratado de explicar por qué sus rivales de Morena han emprendido estos ataques: “¿Con qué intención hace Morena este montaje? Sencillo, buscan dividirnos como bloque opositor, quieren enfrentarnos con los medios de comunicación y con la ciudadanía”.

El líder del PRI también ha presentado una denuncia contra la gobernadora Sansores ante la Fiscalía General de la República por la obtención y difusión de esos presuntos audios suyos, acusándola de “manipulación y fabricación de hechos”.

Moreno cree que los audios sustraídos de su móvil fueron “interceptados, grabados, alterados y cambiados” por un sistema de espionaje israelí que habría obtenido de manera ilegal Renato Sales, ex titular de la Comisión Nacional de Seguridad del gobierno de Enrique Peña Nieto y actual fiscal general del estado de Campeche, al que ha señalado durante una entrevista radiofónica. El líder opositor ha presentado otra denuncia contra Sales por “supuesto robo de equipo de seguridad de la nación”.

En medio de este ambiente hostil, el próximo 5 de junio cerca de 12 millones de mexicanos están llamados a las urnas para renovar las gobernaturas de Quintana Roo, Oaxaca, Hidalgo, Aguascalientes, Tamaulipas y Durango, así como 39 ayuntamientos y 25 diputados locales. Morena quiere aprovechar el momento de debilidad de sus rivales para seguir tiñendo el mapa político de rojo de cara a las presidenciales del 2024: ya gobiernan en 18 de los 32 estados y las encuestas señalan que podrían obtener al menos cuatro más.

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