El político opositor ruso Boris Nemtsov, asesinado en 2015, fue seguido durante casi un año por un agente vinculado a un grupo de tareas dedicado al asesinato de políticos, según revela una nueva investigación.

Nemtsov era un férreo adversario de Vladimir Putin y su muerte fue el crimen político de mayor relevancia desde que el presidente ruso llegó al poder.

Las autoridades rusas han negado cualquier vínculo con el asesinato.

Bellingcat, The Insider y la BBC hallaron evidencia de que la víctima había sido seguida muy de cerca en 13 viajes previos a su asesinato.

El crimen

Boris Nemtsov se convirtió en un personaje prominente del espectro político en la década de los 90, cuando ocupó el cargo de viceprimer ministro bajo la presidencia de Boris Yeltsin.

Ampliamente se lo consideraba el sucesor de Yeltsin, pero Putin llegó al poder y Nemtsov fue empujado a los márgenes de la política rusa.

Se volvió entonces un activo militante anticorrupción y en 2014 denunció los ataques rusos en el este de Ucrania.

El 27 de febrero de 2015, Nemtsov fue baleado a pocos metros del Kremlin, días antes de liderar una protesta antibélica.

Cinco hombres de origen checheno fueron rápidamente arrestados y condenados por su asesinato.

Sin embargo, la investigación oficial dejó sin respuesta las preguntas más relevantes: ¿quién ordenó el asesinato y por qué?

Siete años después, la BBC -en conjunto con los portales de investigación Gellingcat y The Insider- revela evidencia de que en los meses previos al asesinato, Nemtsov fue seguido a través de Rusia por un agente del gobierno vinculado a un grupo secreto encargado de crímenes políticos.

Usando información filtrada de reservas hechas en trenes y aviones, la investigación muestra que el político opositor fue seguido al menos en 13 viajes.

“Magistral”

La última vez que este agente siguió a Nemtsov fue el 17 de febrero de 2015, solo 10 días antes del asesinato.

Según estos documentos, el nombre del agente es Valery Sukharev. Toda la evidencia sugiere que en ese tiempo él trabajaba para el FSB, la principal agencia rusa de seguridad.

Una de las tareas del FSB es contrarrestar amenazas políticas a nivel interno en nombre del Kremlin, incluyendo monitorear movimientos de las personas a través del país.

Todas las reservas de vuelos y trenes son grabadas en una base de datos de FSB llamada Magistral. Pero esta base de datos no captura solo los movimientos de la gente a la que los agentes pueden rastrear, también puede ser usada para revelar los movimientos de estos mismos agentes, personas como Sukharev.

Esta clase de información suele filtrarse al mercado negro y termina en manos de periodistas.

“En una sociedad corrupta como la rusa, [Magistral] es un arma de doble filo”, dice Christo Grozev, director ejecutivo de Bellingcat, que añade: “Permite a gente como nosotros ir y rastrear a esos mismos espías, los agentes de FSB”.

Algunos de los datos originales de esta investigación fueron comprados por Bellingcat a través de negociantes en el interior del país. Esos negociantes adquirieron la información de funcionarios corruptos que tienen acceso a Magistral.

La BBC también utilizó información que le fue suministrada, sin pago alguno,por fuentes que tienen acceso a copias de Magistral.

Seguimiento

Bellingcat ha utilizado previamente información de Magistral para investigar intentos de asesinato en Rusia. Estas investigaciones revelaron evidencias que apuntan a la existencia de un grupo secreto de ejecutores en eseno del FSB, que tiene como objetivos a opositores del Kremlin.

El gobierno ruso siempre ha negado estas acusaciones.

Para esta investigación, se analizaron las reservas de tren y de avión hechas por Sukharev y, al compararlas con los movimientos de Boris Nemtsov, surge un claro patrón.

La mayoría de los viajes de Nemtsov lo llevaron desde Moscú, donde él vivía, a Yaroslavl (272 kilómetros al noreste de la capital) donde ocupaba un curul en el parlamento regional.

Parece que Sukharev conocía los planes de Nemtsov con anticipación, porque solía llegar a la misma ciudad minutos o incluso horas antes que el político.

Un viaje en particular revela cuán cercano era el seguimiento.

En el verano boreal de 2014 Nemtsov viajó a Siberia. Reservó su vuelo por internet el 2 de julio después de la medianoche. Exactamente 10 minutos después, Sukharev compró un pasaje para la misma dirección,Novosibirsk, llegando el mismo día que Nemtsov.

Los agentes del FSB pueden usar Magistral para rastrear a un objetivo con ese nivel de precisión, dice Grozev.

“Si tú eres un agente del FSB, puedes entrar en la base de datos y ver todos los pasajes que ha adquirido una persona y los que está comprando en ese mismo momento”.

El escuadrón del veneno

No es inusual en Rusia que las agencias de seguridad monitoreen las actividades de los líderes más importantes de la oposición.

Pero Sukharev no era un agente de bajo rango del FSB que estuviera haciendo su trabajo de rutina.

Bellingcat, en investigaciones previas, lo ha vinculado con dos aparentes intentos de asesinato, ambos dirigidos a prominentes críticos de Putin.

El primero fue Vladimir Kara-Murza, amigo y protegido de Nemtsov,quien en las semanas posteriores al asesinato de febrero de 2015 acusó al Kremlin por lo sucedido.

En mayo de 2015, Sukharev fue parte de un equipo que viajó a la ciudad rusa de Kazan al mismo tiempo que Kara-Murza.

Dos días después de regresar a Moscú, el político colapsó y cayó en coma. A pesar de sufrir múltiples fallas en su organismo, se recuperó.

Kara-Murza fue envenenado por segunda vez en 2017, y nuevamente sobrevivió.

El gobierno ruso ha negado que sus agentes estuvieran involucrados en los envenenamientos.

El segundo objetivo fue Alexei Navalny, el líder opositor actualmente en prision cuyos videos anticorrupción han sido vistos por millones de rusos.

En 2020, Navalny fue envenenado con novichok,un agente nervioso desarrollado por la Unión Soviética y prohibido por la ley internacional.

Bellingcat estableció que un equipo de FSB rastreó a Navalny hasta la ciudad oriental de Tomsk inmediatamente antes del envenenamiento.

Sukharev no era parte del equipo que seguía físicamente a Navalny, pero registros telefónicos revelan que, en los meses previos al envenenamiento, Sukharev intercambió 155 llamadas o mensajes con al menos cuatro miembros de ese grupo, así como también con el funcionario del FSB por encima en la cadena de comando.

Cuatro de esos hombres estaban entre los siete agentes sancionados por los gobiernos de Estados Unidos y Reino Unido por su implicación en el intento de asesinato.

El gobierno ruso siempre ha negado cualquier relación con el envenenamiento de Navalny.

La BBC ha consutado con el gobierno ruso y con el FSB sobre la evidencia de que Nemtsov era seguido por un agente vinculado con este grupo de tareas.

El vocero del Kremlin, Dimitri Peskov, dijo que “todo esto no tiene nada que ver con el gobierno ruso, parece otra fabricación”.

El FSB no respondió.

Por admin

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.