Kelly Reichardt da la vuelta al género de vaqueros con grandes dosis de humanismo y sensibilidad para situar First Cow como la mejor película internacional del año.

Kelly Reichardt da la vuelta al género de vaqueros con grandes dosis de humanismo y sensibilidad para situar First Cow como la mejor película internacional del año. La ópera-rock de Leos Carax, el mutante thriller de Julia Ducornau, el tour de force dialogado de Cristi Puiu y la enésima provocación de Paul Verhoeven completan la selección.

La calidez aventurera de Mark Twain, el humanismo de John Steinbeck, la poética historiográfica de William Faulkner… First Cow bien podría haber salido de un cuento breve de cualquiera de estos pioneros de la gran literatura americana. Kelly Reichardt se preocupa en esta historia de amistad entre un habilidoso cocinero y un inmigrante asiático en la América del siglo XIX por los tiempos de la narración, por entretener con la complicidad de los protagonistas, por ofrecerle al espectador una experiencia diferente, pero sin dejarlo de lado.

Con una inventiva visual que navega entre lo cutre y lo sublime, instalando el filme en una poderosa extrañeza, Leos Carax demuestra que es un cineasta único con esta peculiar ópera-rock. El director se distancia de la perfección y la vitalidad del musical clásico con un oscuro cuento de hadas sobre la cultura de masas y la masculinidad tóxica.

La Palma de Oro de Cannes de este año es una apuesta por la subversión de los límites en el cine contemporáneo, en el marco de un aparente thriller sobre una psicópata enamorada de los coches que, sin perder un ápice de su energía y tensión, muta una y otra vez. Titane es un ensayo sobre los traumas del cuerpo y sobre formas de transexualidad que neutralizan toda asunción preconcebida.

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